Volví a soñarte pero ya no te creí

Volviste a aparecer por traición en mis sueños, los domingos nunca fueron buenos para mí, creo que una vez dijiste que «juntos haríamos los domingos mejores» y así fue durante un tiempo, pero dudo si realmente llegaste a decirlo o mi terrible manía de exaltar a los demás y olvidarme de las cosas malas me juega una mala pasada una vez más.

No he estado bien, pero últimamente tampoco estoy mal, me di cuenta de alguna cosa vital para mí, vital con todas las letras; creo que se qué me puede hacer avanzar con paso firme. Es vergonzoso reconocer que antes de conocerte no sabía realmente estar solo, necesitaba unos buenos días y unas buenas noches, me aterraba lo que al final me terminó pasando contigo, y han pasado las semanas y, por primera vez en mi vida, todo es diferente, aprecio la quietud, no busco nada en los demás, no necesito apoyarme en nadie y realmente quiero estar solo porque nadie me ilusiona ahora mismo. No necesito apoyo, tampoco hago estupideces como hacía antaño; que mi mayor apoyo y, aunque me cueste reconocerlo, la única persona a la que he querido realmente como pareja en mi vida, se fuese, y darme cuenta de que realmente es como debería de ser y que yo había hecho todo lo que prometí y luché lo que debí luchar por ello y por consecuente encontrarme solo y, por primera vez en mi vida, sin interés ni ganas de hablar de esto o de cómo me siento con nadie, me ha dejado en este estado en el que reconozco que realmente no hay nadie, que estoy solo y que todo depende de mí; sí, ya lo se, lo aprendí tarde ¿verdad?

Pero estaba preparado para lo que sucedió desde Octubre, sabía que yo estaba cumpliendo pero no era recíproco y sabía que tarde o temprano llegaría el momento, y cuando llegase, dejaría de luchar, me parece absurdo remar sólo. Sabía que no quería aquello, que en mi mente y en mis sueños estaba esa chica de Mayo, Junio, Julio, Agosto… pero, tú misma me avisaste cuando nos conocimos, y con mi inocencia de siempre, pensaba que sería diferente conmigo; de todas formas, si hubieses luchado algo por mí, si no me hubieses dejado irme, si te hubieses preocupado un poco más, si no hubieses sido tan extremadamente hostil conmigo, y sobretodo, si hubieses pensado mínimamente que quizá tienes cosas importantes que cambiar en ti y que te equivocaste al decir «yo no he hecho nada mal»… estaría mil veces peor.

Y es que siempre he hecho demasiado caso a mi corazón, pero ya no me lo creo, cuando me vienen pensamientos y recuerdos bonitos a la cabeza trato de recordarme que eso no es real, que potencio y destaco los momentos en los que fuiste buena conmigo y se me olvida lo demás, y se me olvida cómo he estado estos dos meses y como aún estoy. Hoy soñé que me hablabas como si fueses esa niña que me daba la mano por Madrid y me decía «Te quiero» inconscientemente cuando se quedaba dormida, pero rápidamente me recordé que es mentira, rápidamente me recordé que tengo demasiado corazón y que es difícil asimilar tanto para tí. Nunca hablaste de sentimientos, nunca has mirado a tus adentros, expulsas todo a tu alrededor. Es curioso como llevamos dos meses sin vernos, es curioso como no quieres hablarme por algún motivo, como si te diese igual lo que puedas hacer sentir a los demás… Y se que no te gusta porque a ti te da miedo hacerlo, pero hablo de sentimientos, y me parece absurdo no poder decirle a alguien que lo echas de menos, aunque lo entiendo por otra parte, es contraproducente porque te daría un peso que no mereces que te de, pero es curioso y absurdo como un «te echo de menos» que es tan bonito, tan inocente y tan valioso, tenga que reprimirse; y sinceramente, no se si te echo de menos o símplemente no entiendo muchas cosas; de todas formas, volviste a mi cabeza y ya no te creo, y tú no vas a volver porque significaría que reconoces que te has equivocado, por un lado, y que me echas de menos, por el otro; y para echar de menos hay que validar unos sentimientos que nunca te he visto por ningún lado.